jueves, 26 de agosto de 2010

Un cuento de hadas

A veces me gustaría que la vida real pudiera ser como un cuento.



Todas en algún momento de nuestras vidas deseamos tener nuestro propio cuento de hadas, nuestro propio príncipe.


Los cuentos son infinitamente más felices que la realidad en sí.


Pero, la única y más grande diferencia, es que la vida es real y un cuento, no.

Lo único que queda, es la esperanza de convertir nuestra vida, en lo posible, lo más parecido que podamos a un cuento de hadas, príncipes y princesas, y a un final hermosamente feliz, sin dudar ni un segundo en nada.

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